lunes, 7 de mayo de 2012

Tres films en un barrio (tercer recorrido)



La Boca tiene mucho de lo que Jean-Louis Comilli llama “ciudad filmada”. Como un palimpsesto, el barrio deja ver la huella de distintos momentos históricos que escribieron el barrio. Son muchos barrios, muchos tiempos cruzados que aparecen en La Boca. Pasear por el barrio es como ver tres películas distintas: la producida por Proa, la de Caminito y la otra, la producida por quienes habitan el barrio.
En La Boca se vivencia la dimensión de los tiempos cruzados, de laberintos temporales. La Boca de Proa recupera un pasado estilizado y se proyecta al futuro. La Boca de Caminito pretende congelar un pasado, en el que “el ser porteño” se construye estereotipado. En el resto de La Boca empieza “el `tiempo perdido´, el tiempo del olvido, de lo oculto, de lo reprimido, el tiempo horadado de la memoria”.
En su construcción, Fundación Proa toma elementos característicos del barrio. El espacio de arte, reinagurado en 2008, incluye las chapas acanaladas y la madera, materiales característico de las casas construidas a fin de s XIX y primera mitad del XX. Sin embargo, el sol que pega sobre las chapas acanaladas del museo genera un brillo que no se refleja en el resto del barrio. Fundación Proa devuelve una imagen estilizada de La Boca.
Caminito, en cambio, parece cumplir la función de satisfacer la necesidad del turista de captar en un día la idiosincrasia porteña. Así, condensa todas las imágenes estereotipadas de La Boca. Casitas coloridas, que simulan los conventillos (eliminando el recuerdo de penurias y habitaciones abarrotadas de los inmigrantes que llegaron “a hacer la América”), parejas tangueras, que esperan aburridos que pase un turista para iniciar su show, imanes de Mafalda, banderitas argentinas, tango, tango y más tango. Caminito devuelve una imagen estereotipada, para que pueda ser fácilmente deglutida por el turista.
Más allá, aparece La Boca de casas de chapa acanalada sin pintar, con vidrios rotos, puertas abiertas y ventanas clausuradas con candados.
Sin embargo, en el deambular, todo lo que visualmente aparece fragmentado, se funde, se hace “presente”. El olor a río podrido se entreteje con los Aires de Lyon, alguien que quiere quitarme la cámara mientras los turistas distraídos ven las parejas de baile y la música que hace bailar en las zonas que se ocultan.



1 comentario:

  1. V
    Muy interesante el recorte que realizaste eligiendo como eje rector el tiempo. En este sentido, la referencia a Comolli queda solamente expuesta pero no trabajada en profundidad, y puede ser interesante trabajarla porque enriquecería el análisis.
    También sería válido profundizar en algunas obras de la muestra y en el montaje (en relación a la idea de imagen estilizada), respecto al análisis que realizás, profundizando la relación Proa/contexto/tiempo.

    Respecto a las imágenes y al video: por un lado, hay una elección del tipo de encuadre, potenciando la comparación. Por otro lado, qué diferencia el montaje de las fotografías fijas, respecto al montaje de las fotografías en el video? Por qué elegís poner las dos?
    En este sentido, me parece más interesante la idea del video, ya que las fotos una al lado de la otra, anulan la noción de tiempo como la estás trabajando. En el video, volvería a pensar cómo trabajar el eje temporal, y aprovecharía el montaje para potenciarlo (por ejemplo, trabajando con la superposición de capas). Estas ideas podés tenerlas en cuenta para el trabajo final.

    Mariel-

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